19.4.08

El amor en los tiempos de no me acuerdo


... si yo fuera luz,
vos serías el sol.

Uno en el amor se cansa
de verse la cara así mismo
cuando ves la espalda de quien amas,
cuando lo único que realmente quieres
es ver un poco de esa alma que encontraste
aquel día inesperado y equilibrado de bondad
en que empezaste amarla.

Uno en el amor se cansa de vivir
a costa de otros ojos,
de otros labios
de otras manos,
de otro cuerpo,
de otras ganas
y de sentirte tan vano e innecesario
cuando algo no está en su sitio,
cuando no es ella
quien está en el sitio exacto.

Y te acostumbras a decir,
como si fueras un profeta
de las misma expresiones,
ese nombre todos los días, sin descanso,
aun cuando tu boca calla
pero tu corazón ladra.

Entonces, lenta y dolorosamente
te vas concientizando 
de lo vano, inútil e innecesario que te has vuelto,
y lo compruebas justamente el día
que decides olvidarte de ella.

Y te animas a pedirle permiso al cuerpo
para vivir sin contemplarla,
para gozar un pedazo de sonrisa
o una bolsa de carcajadas escondidas
sin la emoción de saber
que existes,
que ardes,
que a veces llueves e inundas todo de nostalgia,
a pesar que después 
de tantas horas 
hundido en su piel
te has quedado
cansado,
tan cansado,
de amarla
sin contar con su permiso.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

15.4.08

Jornada nocturna



... encontré tu voz
pegada a la pared.

Las calles están frías y desnudas.
Mis pasos se disuelven
en el tráfico solemne
de miradas perdidas y confusas.
A veces te busco, lo confieso,
y cambio el rumbo de mi jornada nocturna.
Me cuelo entre la gente
que desconoce que estoy aquí
atado a tu recuerdo
y me desvanezco
en mis propios pensamientos.
Me dejo caer al lado oscuro
de mis interpretaciones
y sostengo entre mis manos
toda la catarsis eufórica de ti.
Me diluyo
e intoxico estas calles
con mi miedo,
con mi pausa,
con mi queja.
A veces soy,
simplemente,
un espacio recorrido 
por sensaciones ocultas
e inconclusas,
una plaza de nervios
que no descansa
a pesar del tiempo y la cafeína.
A veces,
simplemente soy
un mea culpa de palabras atónitas
de sí mismas,
y concluyo
que esta ciudad triste
aún no sabe controlar su flujo
de pasiones escondidas
y yo,
que tengo tantas alas,
sigo quedándome de pie
esperando encontrarte
quizás en el reflejo hiriente
del neón de mis suspiros.
Las calles me devuelven el silencio,
yo les devuelvo mi nostalgia
envuelta en papel amarillo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente


14.4.08

Eso


... a veces,
eres tú.

Me hacía falta
algo de eso.

¿Eso?

Me refiero exactamente
a esa parte del silencio
que no se escucha.

¿Escuchas el silencio?

Usualmente lo practico,
cuando te pienso.

Callo.
Muero.
Y escucho sus latidos.

¿Mueres?

A diario.
Un poco cada día.
Pero no es por eso
que he venido.

¿Eso?
¿Qué es precisamente "eso"?

A veces eres tú,
golpeando mi carne,
con el aroma de tu cuerpo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente



12.4.08

Para no deberte nada


... y te quedas inmóvil al borde del camino
y te salvas,
entonces,
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

No voy a cerrar mis ojos.
No quiero dejar de verte.

Tu vientre es mi hogar.
No quiero dejar de poseerte.

allá,
yo aquí.
Alguien debe estar
equivocado.

No quiero controlar
mi descontrol.
Quiero volcarme
donde siempre.
Caer directo
con mi peso
en la alfombra de tu sexo.

No voy a cerrar mis ojos
aunque muera.

Voy a quedarme quieto
en la alfombra de tu sexo
y si es posible
documentar el silencio,
silencio como el que se escapa
cuando muero en tu silencio,
voy entonces
a documentarlo.

Voy entonces a sentir
que vuelvo
de mi cloaca
aunque esté
yendome en tu laberinto.

Voy entonces a sentir
que puedo
quedarme esta noche
vacío
para no deberte nada.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente




11.4.08

Ese deseo



... y tus ojos,
me comen el alma.
a Tirsa.

Me quiero llevar en esta tarde pequeña,
tan pequeña, pequeñita,
un poco de tu gran, tan grande corazón.

Me quiero quedar sujetado
un minuto a tus ojos.

Me quiero quedar
contigo.

No sé si me merezca
tanto tu sonrisa.

No sé corresponder tu canto.

Necesito sólo un poco,
tan poco de lo enorme de tu ser.

Sólo un poco
de ti.

Me quiero llevar
conmigo tus promesas.

Te quiero llevar
conmigo.

Y la tarde se desliza
hasta caer en la noche;
y yo, cántaro de sed,
sigo aún soñado contigo.

David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

9.4.08

Dirección contraria


"... es como decirte siempre
y nunca mencionarte..."

Probablemente volvamos a encontrarnos.
Quizás en algún rincón de esta ciudad 
de metáforas y golondrinas.
Quizás en alguna pausa del viento.
Quizás en alguna esquina.

Me he dibujado una sonrisa
para cuando acontezca.
La he dibujado al lado derecho
de mi melancolía.
Espero reconocerte.
Espero no olvidarte.

Probablemente volvamos a vernos 
sin prisa,
sin sombras,
sin átomos de miedo
flotando en nuestro espacio
y podamos, por un minuto,
ser un poco bondadosos,
y no negarnos uno al otro.

Probablemente 
volvamos a sentir
culpa
por no habernos cruzado antes
la misma calle,
el mismo sentido,
la misma acera.
Por no habernos dicho nunca
algo más exacto de nosotros mismos.
Una pista,
una señal,
un alto,
una promesa.
Y juzguemos nuestro encuentro
tan innecesario
que volvamos a evitarnos
en la misma dirección.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente