30.7.08

Lo mismo


1, 2, 3 ... inténtalo de nuevo.


Un poco de lo mismo
siempre:
una taza de café,
una bofetada de viento frío,
premonitorio.

Cruzamos un par de palabras.
Tú cruzas las piernas.

Yo me prometo no volver a verte
de esta forma.

Llegamos tarde.
Llegamos a tiempo.
Llegamos...

Otra taza de café,
otro silencio.

Tú me devuelves la palabra
que dejé resonando en el ambiente.
Yo te devuelvo un poco de
esta nada que siempre me sirves fría.

Y vamos pasando el día así
con esta anorexia de sentidos
que me provoca no querer
levantarme de la cama.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

28.7.08

Soy

... guardo una bala con tu nombre
para el último momento.

Soy,
como tú intentas deducir a veces,
un concepto subversivo,
una palabra insurrecta,
un intento enrevesado.

Soy,
como tú siempre dices,
un terco,
un espasmo de palabras necias y desnudas,
un cliché de conjeturas elevadas e infructuosas,
una cápsula de eros.

Soy un aficionado
al verso.

Un agujero
de mí mismo.

Un zapato roto, húmedo y olvidado.

Un te-quiero-sin-querer-quererte.

Una asíntota de nervios.

Soy,
y al decirlo intuyo tu silencio,
una vertebra de ti,
de tus ganas,
de tus gotas de lujuria,
de tu libido veneno.

Un antídoto
para el urbanismo constante de tu monotonía,
para la favela de tus miedos,
soy un axioma que florece en tu vientre
cuando mencionas mi nombre al poseerte.

Soy,
como tú intentas predicarme a diario,
un completo indiferente,
un completo incompleto,
un atajo al silencio que produce
mi voz
cuando no resuelve quedarse sola
con esta lucha,
con esta palabra inconforme y obstinada,
palabra necia,
palabra fiera.

Palabra que sólo sabe decir que
soy,
aunque te cueste repetirlo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

23.7.08

No te creo



No creas que te creo.
No lo hago.
No te creo.

Yo creo en las cosas
luminosas,
eclécticas,
libres.

Yo creo en la onomatopeya que resulta
de mis latidos
cuando sigilosamente bajo
hasta el pecho desnudo de la noche,
hasta su sexo.

Creo en la voz
que se viste de verso y prosa;
la voz que lucha,
que no se cansa.

Creo en la idea más próxima
de la libertad.

Creo en mis intentos.

No creas que te creo.
No lo hago;
ni lo intento.
No te creo.

Creo en la humedad de un beso
que se da a ojos cerrados,
en la fe de entregarse desnudo
a un cuerpo que te espera,
que te necesita.

Creo en lo absolutos que resultan ser
mi ojos
cuando te niegan.

Creo en lo práctico,
en lo simple,
en lo lúbrico.

Creo que un taza de silencio
siempre hace falta.

Pero no creo
que debas creer
que te creo.
No lo hago;
no te creo.

Simplemente
acepto lo que veo.



David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

21.7.08

Efectos secundarios


Verte allí,
perdida entre tanta gente,
sola,
comiéndote los nervios
y los sueños ocultos,
sólo me hace pensar
que debo estar perdido,
más perdido de lo que tú
pareces estar ahora.

Verte allí,
copiando el crepúsculo en tus ojos,
respirando los segundo que quedan
antes de volver
a perderte en tu soberbia,
me hace sentirme humano,
pero incompleto.

Me hace sentirme lejos.

Me confundo,
a veces creo verte confundida.

Pero sabes bien que quiero
quebrantar este suspenso.

Sabes bien que yo,
un pedazo de nostalgia,
sé fundir las apariencias.
Sabes bien que yo,
una consecuencia más,
sé bien lo que es soñar
con la puerta cerrada.
Sabes bien que estoy
aunque a nadie le haga falta.

Verte allí,
sentada en tu silencio,
dejando al viento tocar
el borde de tu falda,
me hace romper
mi propio silencio,
me hace pensar que puedo
ser el viento.

Verte allí,
perdida entra tantas risas,
comiéndote las dudas;
esperando que la noche
se coma por completo al día,
me hace sentirme débil,
vagabundo.
Me hace sentir un poco de nada.
Me hace sentir que necesito
borrar tu cara
de mis efectos secundarios.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

19.7.08

Como anoche


... mi corazón es negro,
se parece a tu pelo.

Mi corazón te extraña,
como anoche
cuando te extrañaba tanto.

Mi corazón te siente,
a pesar de no tener la fe
para nombrar las cosas que no son
como si fueran,
a pesar de no saberte cerca.

Te siente,
tanto,
tanto,
tanto,
que a veces ni yo mismo lo soporto
y me estalla la nostalgia
en las venas,
y se me rompe el ánimo
en fragmentos de tristeza.

Se me cae el alma a gotas
en los agujeros que tengo de vos.

Y te extraño
tanto
como anoche
cuando te extrañaba tanto.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

18.7.08

Cábala tardía


... alguna vez quisiste ser distinto.

Mañana vendrás a decirme
que mi cálculo era exacto.
Yo no estaré esperando
con la misma sonrisa en mis labios;
estaré quizás
un poco desierto,
al otro lado del espectáculo.

Estaré lejos.

Querrás dejarme
un mensaje en la ventana
justo donde yo
solía dejar mis versos colgados,
húmedos de deseo.

Ahí
sólo encontrarás
un manojo de ladrillos
revestidos de silencio.

Querrás darme explicaciones;
decirme que siempre
estuve en lo cierto,
que mi ecuación era exacta,
Que mi asíntota de sueños
era rigurosamente uniforme.

Era acertada.

Pero
no me encontrarás
en ninguna de esas calles
donde solía caer
de tanto quererte.

No me encontrarás
hundido en el café
o estropeando mi cena
con algún comentario utópico,
sofista.

Sólo asomará mi nombre
en algún viejo periódico clandestino
guardado en el jardín de la nostalgia.

No estaré esperando.

No estaré aquí,
ni en ningún lado.

En cuanto a mis preguntas
estoy completamente satisfecho
de saber que no hay respuestas.

En cuanto a mis respuestas
estoy
simplemente satisfecho
de haberlas dicho a tiempo.

En cuanto a ti,
jamás estaré satisfecho.

Mañana estarás buscándome
completamente convencida
que mi cálculo era exacto.
Yo no estaré cerca
para gozar un momento
ese lógico acierto contigo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

Poema Epistolar



A manera de ser sincero
te explico mis palabras:
nunca estoy conforme
con todo lo que digo.
Nunca estoy del todo convencido
de mis quejas.

Las causas reales,
las verdaderas intenciones,
siempre están del otro lado de las letras.

No quiero confundirte
cuando afirmo que
ante tanta alarma,
ante tanta insistencia
la idea más próxima
siempre es la más vulnerable,
la más utópica,
la más seca.

Por eso nunca sé expresar exactamente
lo que pienso,
y asumo que nunca alcanzaré completamente
a escribir un poco de lo que siento.

Casi siempre exploto,
aunque me resisto,
en todo aquello
que ya no puedo
de ninguna forma
seguir llevado conmigo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

17.7.08

A veces te sepulto



Sucede que a veces te sepulto en mis pensamientos
esperando no volver a escuchar nunca
tu música ciega.

Sucede que de vez en cuando necesito abrir tu sepulcro
para buscar en tus restos
alguna cápsula de risa.

Mi testigo indiferente
es la noche.

Mi única culpa,
haberte querido más allá
de las justas intenciones.

Sucede que a veces recuerdo
cómo eramos
en abril.
Como eramos...

La tarde me recuerda que más allá,
al final del arco iris,
la noche me espera desnuda;
mi amante,
testigo indiferente
de mis apologías.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

15.7.08

Lo que nunca pasa


— déjame verte el reverso del alma —


Estas cosas no suceden a menudo,
hace falta tener un poco de magia
saturada en el ambiente.
Un poco de suerte,
diría el vocero oficial
del desencanto colectivo.
Hace falta tener fe
y una silla confortable de ideas
donde esperar el advenimiento
de todas las causas posibles.
Hace falta un arco iris,
un poema
o un lucero forestal.
Hace falta tener enterrado
algún propósito,
algún manuscrito de verbos
dispuestos a enmanciparse.

Hace falta corregir el rumbo.

Esto no suele suceder con frecuencia.
Se debe recobrar de algún sitio la inocencia y,
aunque parezca absurdo,
nacer de nuevo en la palabra correcta.

Es increíble que para ver un poco de luz
hay que cerrar los ojos,
cerrar la puerta que da directo al paradigma
y entonces
aprender que amar
es dar un salto de fe al vacío,
es sangrar el orgullo,
cargar el cuerpo en el tiempo
sin saber la recompensa.

Es la espera.

Las cosas más sencillas
se vuelven tan complejas
cuando intentas explicarlas.
Quiero explicar
mis latidos...
Quiero explicar
mis teoremas...
Quiero explicar
mis palabras...
Pero me quedan tan lejos
todos los adverbios posibles
que prefiero quedarme así
desnudo por completo
de todos los conceptos
y no equivocarme de principio.
Prefiero quedarme viendo
el espectáculo que se rompe
a lo lejos.

Y es que estas cosas,
por efímeras que sean,
no suelen suceder a menudo.
No ocurren a diario.
Hace falta cerrar los ojos
para ver a ciencia cierta
la realidad de las cosas.
Y mientras intento,
sin mucho afán,
explicarme a mi mismo
los espacios vacíos,
ya llevamos días en desventaja
de toda esta belleza
que se nos escapa de los ojos.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente





11.7.08

No es del todo cierto



No es del todo cierto
eso que se dice de nosotros.
No estábamos completamente enamorados.
No lo estábamos.
Quizás un poco entusiasmados,
uno del otro,
por efectos meramente sensoriales.
Quizás un poco solos.
Quizás un poco lejanos.

Esa necesidad constante de buscarnos,
encontrarnos
y suspendernos indefinidamente
en nuestras miradas,
era sólo un efecto casual,
un detalle de lo aleatorias
que pueden llegar a ser
dos personas perdidas en sí mismas.

No eran tus ojos
lo que seguían mis ojos.
Era luz...

No eran tus manos
lo que seguían mis manos.
Era calma...

No era tu boca
lo que constantemente
necesitaba mi boca.
Era quizás sentirse segura
de no estar sola
con tantas ganas de
un poco de dulzura.

No eras tú a quien buscaba.
Era un poco de algo que me hacía falta,
tanta falta,
que ahora me duele
hasta la reflexión más próxima de eso.

La gente se equivoca;
el tiempo no se equivoca.

No es del todo cierto
eso que siempre se ha dicho de nosotros.
No estamos del todo olvidados en la historia.
No lo estamos.
Seguimos aquí
buscando las respuestas que quizás
estaban allí,
en esa luz
que se colaba en nuestros ojos
cuando estábamos tan cerca.
Y seguimos deseando
no habernos escapado
a pesar de no ser cierto
todo eso que se dice.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente



10.7.08

Hoy te sufro


... esa gota tenía tu nombre puesto.

Hoy te sufro,
en mi carne,
como si nunca antes
hubiera sentido tu silencio
quemando mi calma,
mi brisa,
mi esperanza.
Como si no supiera
tu abandono,
tu capricho,
tu condena.
Como si no pudiera evitarlo.

Te sufro tanto
que presiento
la lluvia, la nostalgia...

Tu recuerdo me sangra
en alguna parte del cuerpo
y
me
c
 a
   i
    g
      o
en el vacío que produce
no saber mencionar tu nombre
sin sentir
que se me apagan los latidos
y ya solamente se me escucha
la lluvia,
la nostalgia...


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente