29.8.08

Leyéndo a Poe (tratando de olvidarte)

Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

— Fragmento de "El Cuervo" de Edgar A. Poe —


Hay algo aquí que me incomoda.

Ese silencio que debería ser pasajero
se ha quedado marcado en el ambiente
como un tatuaje en la piel dorsal
de un cuerpo desnudo.

Se ha quedado como diciendo "nunca más"
y ahora siento un leve escalofrío
apuñalándome la espalda.

Hay algo aquí que me molesta.

El paso del tiempo,
la constante indiferencia de las horas,
que van, que vienen y nunca se detienen.

El sonido melancólico del viento
que testifica, desde su interior,
"nunca más",
mientras me quedo intoxicándome de culpa.

Hay algo aquí que me sofoca.

El eco del silencio inundando las paredes.
Silencio que pudo ser leve,
pasajero,
y que ahora se posa en los latidos de la noche
como queriendo repetirme "nunca más"
con cada paso de la luna.

Entonces cierro el libro
y apago la luz de tu recuerdo.

El silencio aún me acompaña.


David E. Alvarado
El Salvador 
©2008 DEARmente

25.8.08

La muerte en el subdesarrollo


in memoriam

El 3 de julio de 2008 un autobús fue arrastrado
por una corriente de agua causada por las fuertes
lluvias, como saldo, 31 personas desaparecidas,
un solo sobreviviente. El Salvador se vistió de luto...



La muerte en el subdesarrollo
se suele llevar,
lo poco que queda
de lo poco que queda
de esta abundancia de miseria.

En algunos casos,
puede costar una moneda,
de esas con las cuales apenas se alcanza
a conseguir las golosinas,
en las plazas saturadas de ególatras
que piensan que el tiempo
es algo que se puede gastar sin extrañarlo.

Aquí es partera,
matrona,
costurera,
prostituta.

Una muerte pletóricamente
analfabeta.

Una muerte lacónicamente
justa.

Siempre se lleva
lo poco de lo poco
que apenas queda.

Nos deja vacías
las promesas.

Es una muerte lésbica,
desnuda.

Es una muerte tóxica,
alcohólica,
intolerante,
indiferente.

En lo personal,
me puede encontrar en cualquier plaza
donde se anuncie mi nostalgia
impresa en papel amarillo,
marcado con una sinfonía
anacrónica y ecléctica
de versos vencidos y olvidados.

Me puede encontrar con una palabra
o un discurso voraz e incoherente entre mis manos,
pidiendo empleo.

Me puede encontrar
perdido.

La muerte en el subdesarrollo
siempre es inoportuna.

Muerte turbia,
ladina,
usurera.

Muerte de entrañas
de otras muertes.

Me puede dejar
solo,
esperando el autobús de mis sueños.

Evitarme llegar a tiempo
a quien me espera
o a quien espero que me espere.

Me puede evitar tu boca.

Y puedo no llegar nunca,
ni tarde
ni temprano
a convencerme de que aquí,
en esta democracia,
la muerte es la única promesa válida,
certera.

Sólo la muerte es algo seguro.

Y yo,
que nada tengo de estadístico,
me quedo con la última cifra que queda
de todo este desánimo.

En esta ciudad de quejas
nadie te nombra
sin mostrar un poco de delirio
o resentimiento y pena.

Muerte desproporcional,
déspota,
profana,
negligente.

Muerte sola,
inconstitucional,
cínica,
revoltosa.

Mala praxis de nervios escondidos
y revueltos.

Sobredosis de silencio.

En estas circunstancias
— subdesarrollo colmado de miseria —
toda esa aceleración mundana
y melancólica que tengo
por dejarme caer,
directa y exclusivamente,
en alguna causa provechosa
se puede quedar sin el subsidio necesario.

Estoy consciente del olvido
y del dolor que sangra
en momento del adiós.

Estoy consciente de ti.

Muerte de muertes,
muerte pobre,
muerte silente,
muerte de alergia a la muerte.

La muerte en el subdesarrollo
siempre se lleva lo poco
que apenas queda
en los rostros de la gente.

Siempre saquea
la canasta básica.

Siempre saquea
a la misma necesidad.

Muerte oligarca,
monopólica y tirana.

Muerte antisocial,
antipresupuestaria,
antiética,
anómala.

Es más que una caja vacía
esperando ser llena de mi nombre.

Es más que todo ese poblado de cafeína
y de insomnio
disipándose en la noche.

Es más que una lágrima
corrompida por las horas.

Es más que una noticia nocturna
o un verso incompleto
en la boca de la consciencia colectiva.

Es por sí misma
una muerte terca,
descomunal y caótica.

Es una muerte tan triste
como política.

Muerte que no se cansa
de caminar en aguaceros,
en el polvo,
en las láminas y tejas.

No se cansa de apretar
la pobreza.

Muerte de hambre,
muerte violenta,
muerte sincera.

Culpable de toda culpa.

La muerte en el subdesarrollo
no es lo mismo
que morir en cualquier parte.

Aquí se muere en serio,
con lo poco que se come,
con lo poco que se tiene,
con lo poco que se puede,
y cuando ya has dejado
de vivir pensando descalzo,
vas y te deslizas
en su complexión de puta.

Muerte absurda,
Muerte inculta,
Muerte de apenas-y-alcanza.

Orgía de voces en la noche.
Clítoris de luz,
lujuria de recuerdos.

Siempre te llevas
lo poco que queda
de lo poco que queda
de esta abundancia de miseria,
y a pesar de todo,
me puedes dejar
solo,
esperando el autobús de mis sueños.

La muerte en el subdesarrollo
es una muerte explotadora.

Muerte de contratos vitalicios,
lo único seguro en estas calles
es tu risa.

Muerte de pólizas de miedo.

Muerte de muertes.

Tú no me quitas la vida,
esa me la llevo empacada
en un bolsillo.

A vos te dejo mis cenizas
y la sensación insatisfecha
de no haberme tenido nunca.


David E. Alvarado
El Salvador
© DEARmente

22.8.08

Algo que no recuerdo


— Sé que estás leyéndome


Algo de vos se va borrando de mi mente.
¿Qué era eso que decíamos tener en abundancia?
Eso que nos ponía próximos a nosotros mismos
y nos hacía pensar que eramos etéreos.
¿Qué era?

Era algo que no sé decir,
que no sé pronunciar,
que voy perdiendo en mi memoria.

Si lo recuerdas,
envíame una disculpa,
por haberme permitido
olvidarlo.
David E. Alvarado
El Savador
©2008 DEARmente

21.8.08

Infrarrojo


— There's things that you guess
and things that you know


Me lo has dicho tantas veces
que de momento lo he olvidado.
Repítelo de nuevo.

Con la luz apagada
te consumo mejor
que con la luz golpeándome los ojos.

Acércate un poco a mi alma
descubrirás
que no he estado perdido todos estos años.

Tu boca me recuerda
el camino sugerido.

Tus pechos deducen
mi adicción.

Tu vientre sólo sabe
decir mi nombre.

Te lo he dicho tantas veces
que de momento no es exacto.
Te quiero.

Con la luz apagada
mi tacto se vuelve
un carnívoro infrarrojo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

18.8.08

Vuelvo


— I'm coming back to you just like before —

Vuelvo,
eternamente,
a mis palabras
y mis rastros de ayer.

Mis pasos vuelven a pisar 
mis antiguas huellas;
se reencuentran, reconocen sus formas
esenciales y caóticas;
se complementan.

Mis latidos nacen y se evaporan,
tocando el cielo en su vuelo,
luego caen como lluvia
sobre mi cuerpo aún tibio.
Caen en él y vuelven a evaporarse,
y llueve, siempre llueve la misma melodía.

Vuelvo, siempre vuelvo.
Mi destino es mi origen.
Mi final mi nacimiento.

Todos mis ahoras
son un punto de llegada.

Todas mis llegadas
son mis despedidas.

Sé bien que busco algo;
luego descubro
que es lo mismo que he vivido antes,
que siempre está allí
esperando
en mis palabras antiguas.

Mis retornos continuos
son mis nuevas conquistas.

Es un ciclo.

Es mi era en ebullición
en los ausoles de mi ser.

Vuelo,
sin pensarlo,
esperando escapar de todo
y olvidarlo.

Pero estoy aquí,
de nuevo,
en mis noches sin lágrimas,
en mis días sin risas.

En estos desahogos innecesarios.
En estas avenidas de silencio.

Gozando los sueños nuevos,
a pesar de ser tan viejos.

Como un programa lineal y continuo,
sin descanso,
vuelvo,
siempre vuelvo a ti.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

Tus ojos



Sean tu ojos
dos brasas de fuego acumulado.
Sea mi cuerpo tronco añejo
caído en el olvido.
Quemen hoy tus ojos mi cuerpo.

Sean tus ojos
posos vivos de agua fresca.
Sea mi cuerpo
desierto de piel y sensaciones.
Bañen hoy tus ojos mi cuerpo.

Sean tus ojos
dos sueños,
dos ilusiones floreciendo como rosas.
Sol y luna a la vez.
Eternidad y diamantes.
Dos corazones eternos.
Dos luceros desnudos en la mañana.
Dos aves en vuelo angelical.
Dos perlas en expansión de luz,
auroras,
y dejen hoy tus ojos
que mis ojos reposen en ellos.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

14.8.08

Ciudadano de tu cuerpo


... dejame ver un poco más.


Te presiento.
Estas allí,
detrás de la oscuridad,
y temo no poder resistir
tu llegada.

Quiero bajarme
en el siguiente espasmo.

Quiero escapar
en una cápsula de luz,
en un silbido del viento.

Quiero dejar el cuerpo
tendido en algún sueño
y no cruzarme contigo.

Te presiento.
Estás escondida
en el gesto de la noche.
Me esperas.

Me ato las ganas al ombligo
y pienso
que es sensato contenerme.

No voy a seguir el ritmo que me lleva
a estrellarme en tu cuerpo.
No voy a poblar tu piel con mi deseo.

Dejo de pensar en ti por un momento.
Respiro profundamente,
luego vuelvo.

Me doy cuenta que mi discurso,
retórico y gastado,
no convence a mi instinto.

Le pido la hora al silencio
y me subo en el siguiente espasmo.

Presiento que hoy
no es el día justo
para callar mis impulsos.
Ya sabes que soy
simplemente
un ciudadano de tu cuerpo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente


8.8.08

No juzgues




... sólo dame click
de vez en cuando.


No juzgues mis pensamientos;
invádelos
con tu aroma de mujer perfecta.

En ellos siempre hay algo tuyo:
tu cuerpo.

En ellos siempre estoy
con ganas
de tocar el borde de tu sexo
pleno,
desnudo,
y quieto.

Siempre estoy
mordiendo tu boca
al lado exacto 
de tu desprecio.

No juzgues mi mirada
cuando me pierdo
entre tu falda,
comprende que sólo soy
cuando te veo.

Solamente soy
cuando logro transfigurar tu ropa
en viento que nunca
te tocará como mi deseo.

Sólo soy
cuando me invade tu fuego.

No juzgues mis palabras,
deja que toquen tu pecho,
dejalas rociar tu espalda con su verbo.

Algo tuyo siempre hay en ellas:
tu cuerpo.

Algo mío siempre encontrarás
desnudo
buscándote por ahí.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente