31.10.08

Cuando ya no esté



A quien interese.


El viaje resultó muy placentero.
Quisiera quedarme aquí por mucho tiempo,
pero debo seguir mi paso al descubrimiento.
Debo encontrar el final del recorrido, si es que existe.

Me gustaría compartir contigo más atardeceres,
más noches de danzas de estrellas embriagadas.
más sonrisas entre piel y sábanas,
pero debo seguir mi paso.

Cuelga en el mural de tus recuerdos mi mirada
para cuando sientas ganas de saber
qué pasa conmigo en la distancia.
Recuerda: lo único sincero que tengo
está en la profundidad de mis ojos.

Recuerda mis palabras y esa tarde
cuando caminabamos sin saber adónde
se desnudarían nuestras intenciones.

Recuerda que te amo.

El viaje ha sido placentero.
Quisiera quedarme más tiempo en este cuerpo
pero debo seguir el paso.

Cuando ya no esté,
estaré en todos lados.

En las llegadas tardes;
en las canciones que aprendiste a escuchar conmigo;
en los libros que nunca saciaron mi hambre,
en mi guitarra.

Estaré en la puerta
de los que conocieron mi nombre,
en la foto donde el niño sonríe y sueña.

Cuando veas salir el sol,
recuerda que estaré despierto en algún lado.

Cuando veas que el sol se oculta,
recuerda que estaré pensando en tu inocencia.

Cuando la noche cante
recuerda que te pienso y extraño.

El viaje ha sido placentero,
pero debo seguir el paso al descubrimiento.
Debo encontrar el final del recorrido, si es que existe.



David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

25.10.08

Es bueno estar aquí



Es bueno estar aquí
e imaginar que todo inicia
en este lado de las cosas;

caminando a través de las luces
o esperando entre el cielo
y las estrellas.

Es bueno pensar que alguien me espera
al final del recorrido.

Hay tantas cosas por decir
y tan poco tiempo,
tan poco espacio.

Hay tanto por hacer en esta grieta;
no debes de cansarte pronto,
debes sostener el paso.

Es bueno estar aquí
e imaginar que todo sucede
en este lado de las cosas;

leyendo en los vitrales de la gente
o escuchando la promesa de mañana.

Yo voy a publicar un último recuerdo
en esta vía transitadas de memorias.

Voy a esperar el sonido de la flauta
que se escucha cada vez que brota
una obsesión en esta metrópolis de sueños confundidos.

Voy a esperar despierto tu llegada.

Ven, dice mi espíritu de cuerdas.

Ven, y sopla sobre estos huesos
que desean tanto
volver a mencionar tu nombre.

Es bueno estar aquí,
susurrándole al espejo nocturno,
al semáforo de voces,
a la cantina flotante de alegría,
y la gente que habita las historias,
que es aquí, en este lado de las cosas,
donde todo inicia sin descanso,

donde se puede compartir
un pedazo de franqueza.

Donde sólo se necesita
creer que cualquier cosa,
en cualquier momento,
nos puede dar la pausa necesaria,
para no cerrar los ojos a la vida.

24.10.08

Mientras Duerme


A Tirsa, mientras duerme.
La noche.

Dejo el libro sobre el borde de mi cama,
pendiente de mi regreso a sus páginas urañas.

La luz en esta habitación no da lugar a sombras,
excepto en un rincón,
justo donde mi guitarra calla.

Castigo el silencio
susurrando tu nombre,
y descanso mis ojos en tu pelo,
mientras duermes silenciosa.

La calles sólo repiten el eco del viento
que suavemente las besa y abandona.

Hoy me siento vulnerable a la naturaleza.

Soy un ser de piel y huesos adjuntos
a mi alma.

Soy espíritu de fuego.

Hoy me siento vulnerable a ti,
a tus ojos que sueñan,
a tu manos que aún carecen de culpa.

Quisiera que estos minutos
fueran eternos.

La lluvia avisa que pasará esta noche
jugando en el tejado,
pero tú no te das cuenta;
estás escondida en un mundo de sonrisas.

Sueñas.

Yo sé dónde encontrar tu voz
cuando la apagas.

La tengo rebotando en mi corazón
de barro y melancolía.

En la foto: Tirsa Abigail, El Salvador

Avistamiento


Voy a intentar, durante las próximas horas,
recuperar un poco de aliento.

Es muy probable que hoy mis ojos
no descansen, hasta encontrarse
nuevamente con tus ojos.

Voy a esperar
pacientemente,
el próximo avistamiento.

22.10.08

Sin comentario

Uno frente al otro;
no pasa nada.

Sería mejor estar
lo más lejos posible
uno del otro,
para sentir, si esto fuera necesario,
ausencia.

No me equivoco cuando aprieto mis ojos
a eso que parece ser tu única propuesta,
tu belleza.

No me equivoco cuando,
a pesar de lo placentero que puede resultar
un poco de tu piel y abismo,
prefiero no tocarte ni con la vista.

Prefiero no hacer
ni el mínimo de los intentos
para no caer en tu estrategia.

Uno frente al otro;
es como decir un nada
en absoluto.

Y, resulta mucho mejor
quedarnos en silencio
antes de convertirnos
en espumas de cinismo.

18.10.08

El mismo lado



Aún no puedo comprender
cómo después de tanto tiempo,
de tanto espacio,
sigo durmiendo
del mismo lado de la culpa.

Me detengo y
analizo nuestro entorno;
algo debe ser distinto,
algo debe haber cambiado.

Yo he cambiado;
aunque insistas,
como siempre,
en que debo cambiar.

Pero, aún después de esa afirmación
auto-estimulante,
no comprendo esta permanencia.

El mismo rincón de pensamiento,
el mismo espacio.

He revisado todos los detalles posibles,
todas las preguntas posibles,
todas las respuestas posibles
y comienzo de nuevo a repetirme
que no puedo,
aunque intente sin descanso,
borrarme de este entorno.

Parece que después
de tantos posos de silencio
sigo teniendo sed,
quiero callar.

Sigo deteniendo el tiempo
y los esfuerzos
en mis párpados caídos,
en mis sueños.

Sigo copiando los efectos nocturnos
que me deja la intimidad
de nuestras quejas.

Aún no puedo comprender
y se me hace tan difícil explicar
como después de tantas pausas,
de tantas coincidencias,
sigo durmiendo aquí,
al mismo lado
de mis promiscuas conclusiones
y decido siempre
quedarte al lado
de mis frases más inconsistentes.

No comprendo, por ejemplo,
cómo tu luz se acomoda tan bien
en mi sombra;
como tu mano
se acomoda tan bien
a la oscilación de mi cuerpo.

No comprendo
cómo aprendiste a amarme
a pesar
de toda mi imprudencia.

Te escucho


Te escucho, y espero.

Nada puede ser más diferente que nosotros
compartiendo el café en la mañana y,
excusándonos siempre por el tiempo perdido.

La mañana está desnuda todavía.
Poca gente nos dedica una mirada.

Es mejor así,
anónimos.

Te escucho, un poco más de cerca
de lo que acostumbro,
porque esta vez,
sólo hablan tus latidos.

Tus ojos también hablan,
pero yo no los entiendo.

Hace mucho tiempo que no combinamos
un poco de nuestras conveniencias.

Hace mucho tiempo que aquí,
estamos solos,
inundados de tristeza.

Te escucho pero,
lo que realmente quiero
es hablarte.

Decirte que no me basta saber
que estás,
quiero sentirte.

Decirte que no soy
ni un poco de lo que piensas.

Decirte algo.

Te escucho,
aunque esta vez,
sólo hablan tus latidos.

15.10.08

Tan solo unos gramos


Sucede que cuando veo
lo poco que realmente me dejas ver,
me desconcierto,
me vuelvo un caos impredecible de sensaciones.

Reniego de mis alas
y exploto.

De pronto siento, desde mi paladar
hasta las más incógnita de mis venas,
una necesidad casi hospitalaria
por tener, y consumir,
algunos gramos de tu cuerpo.

Tan sólo con un poco bastaría,
para detener por un momento
esta locura.

Un poco, creo,
sería suficiente, hoy.

Unos gramos de tu piel de fuego
en mi boca de papel.

David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

8.10.08

El peor de los insomnios


Estoy aquí, desempleándome,
divirtiéndome con nada.
Escuchando la lluvia saturar a esta tierra
tan necesitada de otras cosas.

Casi advierto la onomatopeya
de mis próximos pensamientos.

Casi advierto lo que resta de la noche.

Y, no estás.

Estoy aquí, reciclándome los nervios.

Nada se me ocurre,
excepto la nostalgia.

En esta oscura y lenta circunferencia
hay un poco de todo diluyéndose en el ambiente.

Las palabras se suicidan en mi boca,
el silencio ahora es más profundo.

Y, no estás.

Algunas veces, he sorprendido mis latidos
ladrándome tan cerca que pienso
que tal vez me desconocen.

Les he ofrecido sólo lo que tengo,
miedo
y un puñado de cosas invisibles.

Ahora sé que éste
es el peor de los insomnios.

Y, no estás.

6.10.08

Desde donde llueve




La luz está apagada
a propósito.

Sólo la sombra invertebrada
de una duda sobrevuela mis pensamientos.

El cielo tose a lo lejos,
no sé si sobre mis sueños
o sobre los sueños de otra gente,
pero lo escucho toser,
y en estos días
se vuelve más constante.

No tengo un paraguas que me proteja
de tu ojos.

Aunque me esconda en el silencio
o en los gritos desordenados del tráfico
y de la gente,
sé que no podré evitarte.

La luz está apagada
a propósito.

Mi café
ya sólo es un recuerdo,
dentro de muchos recuerdos
que se quedan este día.

Si pasas por aquí
no me dejes sin tu música de viento.

2.10.08

No hace falta



No hace falta tanta gente en este espacio.
Ni señales de luz equidistantes
que marquen un camino hacia nosotros.

Realmente, no hace falta un camino, ni una estrella.

Las palabras sobresalen del abismo y la sima,
ellas nos conectan en las sombras.

No necesito colorearte en algún recuerdo
o en una página oculta de mi memoria.

Tú siempre estás,
aún cuando no estás.

No hace falta buscarnos para encontrarnos
si estamos cerca, muy cerca
uno del otro,
en nuestros pensamientos.

La gente sobra en esta historia.

En este pedazo de tierra,
basta con saber lo justo y necesario,
uno del otro.

Basta con saber tu nombre,
y decir el mío,
sin decirlo.

No hace falta tanta gente en este espacio
profundo e incoloro,
donde los cantos y epopeyas
se resecan con la niebla y,
a pesar de las lombrices,
sólo tu palabra queda
prendida en las paredes que mis ojos se inventan.

Aquí, donde nace el unicornio y germina la tormenta,
sólo florece tu nombre.

En mi mente,
en mi alma,
sólo cabe tu sonrisa.

Porque en este punto,
donde el tiempo hace cola en la ventana
para regresar atrás,
lo único sincero es mi lucha
y esa forma pletórica e insistente de decirme,
que no hace falta tanta gente
cuando eres tú
lo único que necesito.

David E. Alvarado
El Salvador
® 2008 DEARmente

En la foto: Verónica Loarca, El Salvador

1.10.08

Soy honesto contigo



Soy honesto contigo,
jamás he estado tan cerca de ser sincero
como en este instante
en que la luz se apaga justo
donde nosotros encendemos las palabras.

Nunca antes fui tan libre
para esclavizarme en tu piel, pero,
al mismo tiempo,
nunca antes me sentí tan confundido.

Esto debe ser un error
o un plan perfectamente ejecutado.

Soy honesto contigo,
no me importa si mañana
esparces tu cuerpo en otras bocas.

No me importa si después
de todas estas ganas
olvidas mi nombre por completo.

Jamás en mi vida he sido tan sincero
como ahora en que la luz se apaga,
justo en el instante en que te quito la ropa.