26.5.09

Nada



Nada.

Estoy seguro que alguien
—posiblemente yo—
es el responsable de este caos,
de este desorden.

Como al principio,
sólo impera el vacío,
la misma nebulosa
de preguntas sin respuestas.

Pienso, sin embargo,
no es suficiente,
no me alcanza.

Mis pensamientos, por sí solos,
son nada.

Hay algo que hace falta.

Entonces, para que conste
algún pedazo de mi existencia,
oprimo una palabra al azar,
cualquiera,
y profano el silencio con un verso.

"Abre tus alas, pensamiento indisciplinado,
ahora su pecho espera tu llegada"

Cada vez que oprimo una palabra
algo explota en la distancia,
en esa distancia que sólo se advierte
cuando algo está en el sitio equivocado.

"Tú, luz primera, canto de los dioses,
escóndete en la niebla,
no sea que mi verbo te consuma"

Así, poco a poco,
asoma alguna golondrina;
después, la aurora.

En mis pensamientos aún hay algo
que no se puede pronunciar,
una palabra.

Pienso,
Luego,
descanso de mis pensamientos,
me libero.

En este espacio,
donde todo parece tan profano,
todo es posible,
sobre todo la nada.


David E. Alvarado
El Salvador
©2009 DEARmente

6.5.09

(aquel poema)

Yo empecé a entender la poesía
cuando me dí cuenta que era
tan difícil de explicar.

(palabras escritas en un trozo de papel,
después de sincerarme)




La amistad, David,
es un buque confortable
o una silla mecedora
junto a la chimenea
un sábado por la tarde
o un ramo de flores
para Laurita
o un puñado de cosas
que se escapan de las manos
sin saber para dónde,
porque se prodigan
amorosamente.

La amistad, David,
es el dolor que dejaste
cuando llegó lo que temías
pero era necesario
porque es necesario,
porque así es lo necesario!
y no me preguntes
si está bien tu poema
porque hoy sabes que era malo;
Vaya! Si tú no fuiste poeta!
y ahora ¿cómo?
si los muertos no se inspiran,
a no ser que tú, que lo podías todo
hagas lo que nadie
por los siglos ha podido!

La amistad, David,
es llevarte un pañuelo a los ojos,
sentir como el alma
se va quedando quieta,
sin que nos alegre
(siquiera por unos días)
la aurora que soñaste
o pensar que ya viene
que quizás es lo mismo,
porque en ti no existe
eso de la distancia
o eso de la espera.

Poema de Jorge Antonio Ramírez, Salvadoreño,
publicado en la Revista Dominical de la Prensa Gráfica
el domingo 6 de mayo de 1979

2.5.09

Ocio



No hay nada más explícitamente profano
que pensar en ti fingiendo indiferencia
para poder mencionar tu nombre en voz baja,
casi al compás del ladrido de mis latidos,
provocando así que el intento se tropiece con mis labios
para que las palabras se caigan en sí mismas.

Pensarte, y luego,
improvisar una salida.

Ante esta situación
sólo necesito convencerme de una cosa:
no estás,
y eso
sólo hace más enorme tristeza
y mis pensamientos menos productivos.


David E. Alvarado
El Salvador
©2009 DEARmente