Tú, yo y todas esas cosas imposibles
que no caben en esa historia,
nuestra historia, la otra historia,
la que no aplica en papel y tinta
y menos en los recuerdos a la hora del café.
Tú, yo y todo ese silencio acumulado...
La canción que el escribano marginó al pie de página
en el momento de la duda,
terminó por olvidarse en el invierno,
cuando emigraron los sentimientos más certeros.
Ahora no es posible
juntar todos los ecos que fueron esparcidos en el viento.
Nadie sabe, pues, nuestra balada.
Nadie nos pronuncia con la misma risa,
ni con el mismo llanto.
Nadie.
Tú, yo y todas esas palabras muertas
que debimos sepultar,
no cabemos en esa historia,
nuestra historia, la otra historia,
la que es preciso olvidar.
Y así, todo ese silencio acumulado,
algún día será sólo una brisa
y tú y yo seguiremos siendo
sólo dos palabras muertas.
David E. Alvarado
dear1979©todos los derechos reservados
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dear1979©todos los derechos reservados
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2 comentarios:
Palabras, palabras, palabras... dos palabras muertas, y el olvido.
Me hago presente para revivir las palabras, aunque las sabes es menester repetirlas para no olvidarlas: Es siempre un placer leerte. Gracias por escribir.
Saluditos...!
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