27.3.10

Sin sorpresas


No me queda más remedio que escribir
atrás de la hoja del bambú sacudida por el viento
o bajo la piedra que se esconde de las olas en la arena.

Esconder mis palabras
del juicio inequívoco de tus ojos
y del acoso de las dudas
que medorean mi optimismo.

No me queda más opción que
someter mi canto al ostracismo;
esconder el verso desnudo en la corteza
del árbol triste y esperar, sin quejas,
un veredicto anticipado.

Ya tu voz sabrá como filtrarse en mi silencio
y hacer pedazos mi estrategia,
por el momento, yo, una gota de asuntos olvidados,
asumo mi insolvencia con la historia,
y espero, resignado al efecto de mi plegaria,
que el sol se oculte sin sorpresas.


David E. Alvarado
El Salvador
©2010 DEARmente

3.3.10

Tan solo un poco




El ser humano escondido bajo esa sombra pesada
que deambula por las calles somnolientas,
que acurrucado junto al silencio de las piedras
y el grafitti irreverente de colores
contempla su propia figura imperfecta
en el rastro de orines cotidianos
sin sentirse ofendido por la culpa
ni por el olor que sobra cuando todos se quedan dormidos,
no está perdido, medita.

En sus ojos, presionados por el neón de una palabra mal escrita,
se puede percibir un cuento autobiográfico o una hecatombe.

La ciudad, circuito de llantos, mentiras y promesas,
le tiende una trampa frente al semáforo que tiembla:
la luz verde escapa corriendo de su aposento.

Alto.
He allí un hombre encerrado en sus preguntas.

La gente pasa frente a él sin pronunciarse a su favor,
o en contra.

Nadie sabe improvisarle un nombre,
o recordarlo.

El ser humano atrapado en esa sombra pesada
que pasa inadvertida ante tus ojos pardos,
soy yo,
o tan sólo un poco de lo que queda
de esa última palabra.


David E. Alvarado
El Salvador
©2010 DEARmente