Foto: fuente desconocida.
Tú, silencio sacro,
profundo,
indisoluble,
sofocante.
Agónico, a veces;
frío.
Y yo, aquí,
esperando tener a la mano
un par de piedras adecuadas,
o, si fuera posible,
un verso diferente
para romper su cristal.
Tú, que siempre estás,
nunca estás.
Tú, que pides,
no das.
Y yo, aquí,
sin prisa,
sosteniendo entre mis manos
un poco de paciencia,
fabricando un silencio propio
para demostrar con él,
que las palabras están allí,
dormidas,
esperando que las despierte.
David E. Alvarado
© 2011 Todos los derechos reservados
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1 comentarios:
Estimado David Alvarado:
He bebido de este poema su dolor, su melancolía, su silencio, su espera. Ebrio de tales esencias, te felicito sinceramente. Tienes verdadero arte.
Un fuerte brazo, poeta
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