29.6.07

Me voy


Me voy,
no publiques mi partida,
absórbela,
como una bocanada;
con el tiempo entenderás
que nunca fui,
que nunca estuve,
que aquí
se me hizo tarde
y aprenderás a devolverme
en silencio
todas mis miradas.
No quiero dejarte sola,
te dejo mi esperanza,
mi sonrisa
y mis palabras.
Termina aquellas
que dejé inconclusas,
enciende con ellas
mi llama,
mi lumbrera,
y deja su luz en la ventana
para cuando vuelva.
Me voy,
te dejo pegado mi canto
en tu almohada.
Pero al marcharme, siento
que me quedo
atrapado en tu mirada.
Voltea la página
y date cuenta que
nada ha sido tu culpa.
Yo siempre estuve
huyendo de mí mismo.
Te dejo mi promesa
de no ser
la misma excusa
de no ser siempre
la última palabra;
lo he decidido ya.
Te quiero
y esas palabras
te las dejo en el viento...
Me voy,
no publiques tus lágrimas,
refínalas,
talvez mañana
necesite de sus mieles.

25.6.07

involuntarios


has tomado
la palabra
para decirme
que talvez mañana
no estés
del todo convencida
de quererme
y tu boca
sangre de otros tiempos
me dibuja una sonrisa
que talvez
será mi escape
al silencio.
has tomado
involuntaria
la palabra
con la que después
de tanto esfuerzo
me diste
un día libre
de mi encierro
en tu mirada
y talvez me vuelvas
a decir
riendo
que mañana
no estarás tan segura
de mis brasos
de mis besos
de mis recuerdos
y podrás decirme
sin pensarlo
que quizás mañana
no seas
la misma persona
y tomaré tu mano
como lo hice ayer
cuando decías
que no me querías.

21.6.07

Anáfora



No sé si te encontré
o me encontraste,
si llegamos
o ya estábamos aquí
perdidos,
uno en el otro,
buscándonos.

No sé si te vi
o dejé que me vieras,
o vistes
que tenía que verte
y explorarte,
y sentirte,
o dejar que me sintieras.

Es complejo explicar
quién llego primero
aquí
o allá;
o si, a pesar de todo,
nunca estuvimos
en alguna parte.

No sé si después
de tanto encontrarnos,
nos hemos realmente encontrado,
o seguimos
encontrándonos perdidos.

Porque es difícil
hallar la forma
sincera,
espontánea
y deliciosa
de decir te quiero,
sin que nos falten
las palabras.

Por eso,
no sé decir
hoy mismo,
si te encontré
o me encontraste
o si ya estábamos aquí
perdidos
de tanto buscarnos.

David E. Alvarado
© 2007 Todos los derechos reservados

16.6.07

Cuando vuelvas


Y me encontrarás
alado,
desnudo entre estas calles
de polvo y ceniza;
en el sudor de la gente
fluirá mi canto
y verás mi cuerpo unirse
a esta tierra
fecunda y dispuesta
a parir mis palabras.

Verás a los niños
jugando en las aceras
(verás qué lindos),
pero no distinguirás
mi voz en la protesta
ni en las campanas alegres
de la revolución.
Habrán quemado mi bandera.

Y me encontrarás
callado,
cubierto entero de silencio;
habré escondido
entre mis plumas
mil ocasos,
mil senderos
mil sinceros recuerdos
y aún
cuando veas mi sangre esparcirse
en el humo de la tarde
no podrás distinguir
mi voz entre la gente,
ni mi canto
en las estrofas oscuras de la noche.
Habré perdido las ganas
y entregado mis palabras.

Y me encontrarás
culpable
de todas mis preguntas,
exiliado
en los ojos de la gente
y verás mi sombra
huir de mi silencio.
Me habré quedado solo,
vacío.
Seré solo un mito
de adobe y de piedra.
Habré entonces
perdido mis latidos
estaré quedo
con las manos
pegadas a la historia
esperando
en estas calles
tu mirada.


David E. Alvarado
El Salvador
©2007 DEARmente

12.6.07

7


I

Eternidad,
tu boca
se deshace
en mi boca
y busco su repuesto.

II

No golpees
esta carne
con tus ganas,
puéblala
de escondites
y sueños.

III

Aunque no dormí,
no pude contener
el sueño
y al estar dormido
no evité
quedarme despierto.

IV

No conforme
con haber perdido
mi silencio,
escribo
y a veces
me arrepiento.

V

Tu piel se confunde
con la mía.
Apaga la luz,
que se confundan
los gemidos.

VI

Eternidad,
ayer decidí
no volver
a tocar tu puerta.

VII

Desnúdate,
dejame acabar
mi insomnio
en tu cuerpo.
Mañana
acabaré esta página.

5.6.07

No volverás


No volverás
ha decir gentilmente
mi nombre,
sin antes haber sufrido
una caricia
de espanto,
por esta forma,
a veces inapropiada
e involuntaria,
de decir el tuyo
con letras minúsculas.

No volverás
ha decir frecuente
lo siento,
sin antes haber sentido,
en realidad,
esa pena,
a veces corta,
a veces ciega,
de pronunciarme
con letras mayúsculas.

4.6.07

En mi huida





Toqué otra vez la misma pieza
para dejar constancia de esta huida;
para dejar colgada la última nota en la ventana
donde podrás ver mis pasos
ocultándose en la noche.

Tomé solo lo necesario:
mi voz, una palabra
y algunas paginas vacías.

Reescribiré mi historia,
tal vez en un poema.

Por favor, no anotes la hora de mi partida;
sólo escribe frente a la puerta
esa frase cotidiana nuestra.

A mi regreso, te cantaré la misma pieza
para que tengas constancia
que soy yo quien a regresado
y no mi intento
y no mi otro llanto.


David E. Alvarado
El Salvador
©2007 DEARmente