31.8.07

A diario te contemplo


".. and i cried mercy... mercy on me.."
Nick Cave



En algunas ocasiones
he querido
estrecharte la mano.
A ti,
ser humano,
quienquiera que seas.
A diario te contemplo
en el espejo,
como si fuera yo mismo
y siento todo ese sufrimiento
que llevas contigo.
Y me siento culpable
de no tener el pan
en mi mano,
para saciarte.
Me siento culpable
de no tirar
la primera piedra de mí mismo
y ser auténtico.
Ser
un lugar donde puedas llorar,
tú, ser humano,
te vistas del color que sea
o de la risa que sea.
En algunas ocasiones
he querido abrazarte,
amarte.
Decirte que nunca estás solo,
ser humano,
como sea que te llames.
Te veo ahí,
sentado,
en mis pupilas,
y me veo yo,
el estúpido de siempre,
en el espejo,
y pienso que soy culpable
de tus culpas.
Pienso que soy tirano,
por no darte la mano,
ni el aliento,
cuando ya no tienes fuerzas.
Tú, ser humano,
que caminas,
que ves el cielo y sonríes,
que recuerdas.
Tú, que llevas en tu lamento
tanta ira,
que a veces siento
que te has comido el universo.

12.8.07

Vos



— a Tirsa.



Vos,
que me arrancaste los ojos
y me dejaste estos
que sólo sirven para verte.

Vos,
que no sé cómo
y no sé cuándo
te metiste en mis sueños.

Vos,
que me robaste de improvisto
mis palabras
y me has dejado diciendo tu nombre.

Vos,
que me cortaste las alas
y me has dejado
jugando con tu pelo.

Vos,
que tenés tanta vida,
tanta risa,
tanta calma,
tanta delicia.

Dejáme decirte
que tenés,
además de tu inocencia,
esta fuerza galopante
de mi amor
entre tus venas.

En la foto: Tirsa Abigail, El Salvador

Solo


Me estoy quedando
solo;
lo sé por la forma en que me sirves
tu silencio
y esperas tranquila
a que me quede dormido
con el último pensamiento
entre mis manos
vacías
de tanto dar nostalgia.

Estoy perdiendo mi causa,
mi bandera,
mi esperanza,
y atrinchero en mis venas
el último esfuerzo
que me queda por no ser
más
mi culpa.

Me estoy quedando solo,
lo sé,
y aplaudo tu estrategia
de darme a sorbos
lánguidos y fríos
tus caricias
y hacerme sentir cruel
por no decir lo siento
aún cuando pienso
que quedandome tan solo
no podré
escapar de tu silencio.

2.8.07

Para aburrir un poco a todos

 
Reflexiones.

Les dejo un dato que escribí en otro sitio y que me sugirieron compartiera en este blog. En consideración a quienes lo pidieron, lo someto a lectura:

Uno de estas noches, mientras exploraba con desesperación la programación de cable, volví a toparme con la adaptación cinematográfica de la obra de William Shakespeare, El mercader de Venecia y, a pesar que no es la primera vez que disfruto de esta correcta película de Michael Radford, por alguna razón en particular esa noche saqué una pequeña reflexión de la película y, como soy dado a explicar esos instantes cinematográficos a mis conocidos, me animé a hacer lo mismo en este espacio. Tendrán que ver la película, o la obra en teatro o leer el libro para entender mi intento.

¿Podemos aplicar la justicia sin ser injustos?
¿Podemos devolver un golpe recibido de la misma forma y en iguales condiciones, sin pasarnos? ¿Podemos devolver una palabra con la misma intensidad y fuerza de como la recibimos?
¿Podemos devolverle el dolor sufrido a alguien sin pasar a ser verdugos?
¿Podemos ser justos sin pasar a ser villanos?
¿Puede el hombre aplicar justicia sin cometer delito?

Este mercader, protagonista de la historia, pedía ¡justicia! la justicia que estipulaba el contrato con su deudor al ser incumplido el acuerdo de pago:
¡Una libra de carne tomada del pecho, lo más cercana al corazón!

De acuerdo a lo convenido, era justo darle a ese hombre lo que pedía. El contrato había sido violentado, sin embargo, ¿podía éste sacar esa libra de carne del pecho de su deudor sin derramar una sola gota de sangre? ¿Podía tomar esa carne sin excederse un solo gramo? ¿Podía tomar la medida justa? ¿Podía este mercader llevárse la medida de carne estipulada sin llevarse con ella la vida del deudor? ¿Era capaz de ser justo sin convertirse en asesino?

¡No! ¡Claro, que no!

Exigir justicia era lo más fácil para él. Aplicarla era el problema.

Les recomiendo ver la película o leer laobra, pero les sugiero que NO SEAN JUSTOS CON NADIE, SINO MISERICORDIOSOS CON TODOS.

Pues no te llevarás mi carne sin derramar una gota de mi sangre.

Paz a todos.



David E. Alvarado
El Salvador
®2007 DEARmente