31.5.08

En descenso


Cierra los ojos ante tanta soledad.


Bajar hasta aquí sin la protección necesaria
que me acredita como involuntario
es un riesgo,
no sólo por el hecho de sentirme despistado,
sino también porque, ante tanta indiferencia,
respirar es un logro demasiado extraordinario,
casi imposible, simplemente humano.

En este espacio me doy cuenta
de lo incapaz e inadecuado que soy
para aferrarme a alguna cosa,
para tocar
y presentir a través de mis latidos
alguna distracción
o una esperanza
que se cuele en las columnas
de la calma matutina.

No encuentro nada de mí mismo
en los analfabetos de la noche.

Me siento tan común
entre el espanto que produce
no saber las cosas a tiempo.

Me siento casi como una aficionado
al pedir  permiso de lo mismo
que me has negado tantas veces.

Las alas se me caen
justo cuando mi luz se ha puesto verde.

Bajar hasta aquí sin esas credenciales
que me ocultan de la gente,
es ante todo y sobre todo un riesgo,
no sólo porque nadie espera mi sonrisa,
sino porque  entre tanta queja,
entre tanta hambre,
entre tanta duda
mis palabras se sienten solitarias.

Solamente los ladridos me esperan
para juzgar el paso de mi sombra invertebrada.

Solo un canasto de sueños oxidados
parece advertir mi culpa.

Y sé,
en lo más alto de mi apariencia,
que aunque publique mi canto
en los postes y aceras
nadie vendrá a dejar su auxilio a mi puerta.

Estoy a penas en el sitio exacto
de ninguna parte.

Bajar hasta aquí
con tanta anticipación
y desenfreno,
sin tener entre mis manos
una excusa valedera
para canjear por mi condena,
supone que quizás
he perdido el rumbo
o he decidido no volver 
jamás a poblar tu cuerpo con el mío.




23.5.08

Con la mirada perdida



...the sun in your eyes
made some of the lies worth believing.

Te pasas tanto tiempo
con la mirada perdida
que parece que a lo lejos
has encontrado una ventana,
una escapatoria,
una puerta corrediza
donde puedes ir y venir si quieres
cada vez que tú decidas.

Yo me quedo atrapado
entre papeles rotos 
y silencio esperando ser,
con un poco de paciencia,
el escape donde puedas tú,
y pueda yo,
caber,
sin exclusiones de promesas;
donde resuenen como gotas 
las carcajadas alegóricas
de nuestras almas
y nunca más volvamos
a rompernos en el mundo
de las obligaciones.

Te quedas tanto tiempo con la mirada perdida 
que pienso que aunque estemos completamente desnudos
y sumergidos en la complicidad,
tú ya llevas años de distancia en otra parte,
en otro rumbo
suplicando a las caricias de la noche
no cesar su esfuerzo.
Yo quiero ser tu escape
de todos los escapes posibles,
aunque ahora sólo me quede
gozar
los pocos espacios que me dejas
de tus campos desnudos,
tus frutos desnudos,
tu pelo desnudo,
tu boca desnuda...
aunque nunca sepa
a ciencia cierta
cuando vendrás a escaparte del todo conmigo.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente



14.5.08

Justamente lo contrario


No.


He comenzado a sentir culpa
por no haberte dicho lo contrario
esa tarde en que mis ojos
se llenaban del sol del horizonte
y de tus ojos
que me abrazaban con luz y esperanza.

Tuve la sensación última
que se percibe
cuando alcanzas a ver la muerte
sentada en la valija de tus sueños,
pero, el sentirme vivo,
tan vivo en ese instante
debió restarle importancia.

He comenzado a recoger
los pedazos que quedan de la historia
y en lo más profundo de mis aguas
aún sonríe la fe
que me obliga a decir 
que me haces falta,
que pude ser
y decir
lo contrario,
cuando tus lágrimas
bendecían la tierra
con un amor tan profundo
como la tristeza.

¿Me amas?

Sé que dije algo contrario
a lo que intento
decirte ahora.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente