28.12.08

No te entregues al silencio



No te entregues al silencio
que es piedra angular de los muros
de la desolación.

Ni te pierdas en la noche
fría y oscura de la intolerancia.

No te quedes sola
tejiendo esperanzas en la nada.

No camines descalza en la tierra
donde germina el llanto y la injusticia.

Ni fabrique ilusiones
que se pierdan en el viento.

No te quedes sin sonrisa.

Abriga siempre tu mejor palabra
el viento podría congelarla.

El viento podría volverla piedra.

Sólo tu puedes salvarla.

No te entregues al silencio,
no te quedes sin palabras.

Abre siempre tu ventana;
algunos esperamos un poco,
sólo un poco de tu brillo.

No quedes sola
ni descalza.

Sé que allí donde tú estás
aun es posible quererme
aunque sea sólo un instante,
un segundo,
un suspiro.

Aun es posible ser libre.

Abriga siempre en tu pecho
el optimismo.

No escribas mi nombre en la arena.

No me olvides.

Después de tanto tiempo
no podemos volver a equivocarnos.

Destino



No sé porqué tengo la impresión
que no voy a salir ileso del destino.

Me cuesta un poco aceptarlo,
asimilarlo.

No estoy del todo convencido de ser parte
de esta tierra de voces
que se confunden en sí mismas.

No estoy del todo convencido
de ser alguna de esas quejas olvidadas.

Me aferro por instante al viejo impulso
de volver atrás,
de comenzar desde el principio.

Editar lo poco que tengo en las manos
y reconstruir uno a uno mis intentos más profanos
en palabras que sólo sepan decir lo cierto,
lo fundamental, lo necesario.

Te amo
bastaría en estas circunstancias.

Te amo,
nada más que eso.

No sé porqué tengo la impresión
de que a pesar de todo lo que he intentado decir y hacer
no he logrado convencer a nadie de absolutamente nada.

No sé porqué lo intento,
no sé porqué insisto.

Pienso que ahora tu recuerdo
es el último recurso que me queda
ante este devenir inconsciente de mis prioridades.

No puedo evitar pensarte
en este instante decisivo.

Con la luz vendrán mis alas,
las palabras me esperan.

No sé porqué tengo la impresión
que no voy a salir ileso de este viaje.

Me cuesta un poco
aceptar este destino.

Tú sabes



Y tú, ya sabes cómo es esto.

Ya sabes cómo es que no te den la mano;
pedir prestada alguna sonrisa,
empeñar algunos sueños;
quedarte despierto con estas ganas 
tan profundas de dormir
colgado de alguno de esos pequeños
recuerdos de la infancia.

Tú ya sabes cómo es
que te golpeen con el puño cerrado
las palabras,
los recuerdos,
la tristeza.

Sabes bien cómo es quererlo todo
y perderlo todo en el intento.

Amar, sufrir, callar...

Quedarte en pie de lucha con insistencia
ante tanta imprecisión,
ante tanta culpa.

Dibujarte una esperanza
en los pocos espacios que quedan de la historia,
tu historia,
y seguir despierto,
a pesar de estas ganas tan profundas que tienes de dormir
colgado de alguno de esos pequeños
recuerdos infantiles
donde solías cobijarte
con la voz de tu inocencia.


David E. Alvarado
El Salvador
©2008 DEARmente

12.12.08

Polvo



Tienes tanta prisa
que te olvidas
que mañana
seremos polvo
esparcido por el viento,
y otros,
amados o desconocidos,
patearan lo que quede
de nuestros pensamientos...

Respira profundo;
inunda tu ser y tus pulmones
con el soplo de la vida.

No la desperdicies.

6.12.08

Lejos de aquí




Nobody said it was easy.


Espero.

Lejos de aquí,
en un lugar tan distante como el océano estelar
que separa mis ojos de las pléyades,
hay alguien que escucha mis latidos
susurrándole al oído.

Me planto entonces en el circuito de siempre,
frente al espejo índigo del cielo,
junto a la fuente de melancolía.

Asoma un blues en la cornisa de mi mente.

Cada pensamiento que desvisto
ante este público de estrellas lujuriosas
es un continente de preguntas
que nacen y se esfuman en silencio.

Cada hora que pasa por este
caleidoscopio de impresiones,
me dicta una palabra, una letra,
intentando completar mis frases descuidadas.

Pero mis ojos,
pozos de desvelo,
están en otro lado...

Aquí, junto al árbol sin frutos,
mi sabiduría es una vana teoría.

Escribo lo que puedo sobre una hoja de viento.

Le robo a esa lámpara de luz
que se refleja sobre el agua
algunos versos autistas,
algunas palabras prisioneras.

Yo no se decir...

No sé escapar del silencio
que produce el reflejo de una estrella.

No se escapar sino tengo
las alas puestas.

Desde aquí escucho el tick tack del universo;
la ecolalia de voces que producen los astros
que copulan en el manto oscuro y misterioso
de la noche.

Sé que lejos de aquí
alguien me piensa.

Alguien que sabe decir mi nombre
sin perderse en el intento.

Yo, aún espero.

3.12.08

Yo te conozco




He visto tu luz rebotando en mis espacios,
induciéndome a buscarla, a seguirla...

Cuando me nombras,
siento que debo quitarme las sandalias
y pedir permiso
para volver a entrar descalzo,
sin polvo en mis manos
ni lágrimas en mis ojos.

Yo sé decir tres veces
la palabra que pocos pronuncian.

Yo sé decir tu nombre,
yo te conozco.

 

©2008 DEARmente