19.6.18

Ojos delatores

 

  "Los ojos hablan... hablan al pedo los ojos, mejor que se callen"
—Espósito

(El secreto de sus ojos, J.J. Campanella, 2009)

Siempre estoy buscando tu luz en la distancia,
sorteando el tráfico inminente de equivocaciones;
a pesar del gélido hermetismo, mis ojos me delatan.

Me gusta pensar que aquí, donde habita mi calma,
no hay espacio para dudas ni temores.
Me gusta pensar que tú, donde quiera que estés,
haz empezado a pronunciar mi nombre.

De la última tormenta
rescaté un poco de ternura.
El frenesí de la batalla me dejó puesta una sonrisa,
sin embargo, los suspiros no me han dejado ileso.

Cuando callo, mis latidos ladran.
El corazón me deja expuesto
y mis ojos repiten su epigrama.

Aparentar que estoy atento cuando todos hablan
no conseguirá evitar el colapso y la disincronía personal.
Decir que nada pasa no logrará evitar que todo pase.

 ¡Y es cierto, sí!, que te veo
siempre,
siempre,
siempre,
tal como sospechas:
a cada instante,
en cada maniobra,
en todos mis sueños.

Me gusta pensar que no lo ignoras.
Me gusta pensar que te hago falta.

En la última sonrisa encontré un poco de esperanza,
mas tu disparo acelerado me dejó la bala puesta.
Algo sangra, gota a gota.
Algo duele como un trueno.

 Si me callo, mis latidos gritan.
El corazón se rompe con violencia
y mis ojos me delatan.

¡Y es cierto, sí!, que te quiero
siempre,
siempre,
siempre,
tanto como me es posible,
sin medir las consecuencias,
aunque no me lo permitas.

Me gusta pensar que lo sabes.
Me gusta pensar que lo intentas.

Siempre estoy buscando tu luz en la distancia,
absorbiendo bocanadas en modo taciturno;
a pesar de mi sosiego, mis ojos me delatan.

El corazón, soberbio e irreverente,
te menciona al palpitar.
Su lucha me doblega
y me pone en evidencia.

Me gusta pensar que ya lo sabes.
Me gusta pensar que tú me esperas.

 ¡Y es cierto, sí! que te deseo
siempre,
siempre,
siempre,
con la sed de un colibrí,
con la fe de quien asecha una muralla,
con el fuego entre las venas.

Me gusta pensar que tú me sientes.
Me gusta pensar que tienes ganas.

Siempre estoy buscando tu luz en la distancia,
intentando acertar el punto exacto.
Sin importar cuánto lo niegue
ni tu traviesa indiferencia,
el corazón me inculpa
y mis ojos me delatan.
 
 
David E. Alvarado
El Salvador
©2018 DEARmente